Poema de miércoles: “Las mujeres y el viento” de Liliana Ancalao

Los caprichos de Julie Delpy

Para este poema de miércoles, tomamos el libro “Lenguaje. Poesía en idiomas indígenas americanos”. El poema que transcribimos en esta publicación es de Liliana Ancalao, que es parte de la comunidad Ñamkulawen. Debajo están las capturas del libro publicado por Caballo Negro, en el idioma originario. El poema se llama “Las mujeres y el viento”, y es toda una invitación.
Liliana Ancalao
él siempre va a volver
me previno la griega
traduciendo la borra del café
y me hablaba de un hombre
yo pensaba en el viento

el viento siempre vuelve
pero esta ciudad no se acostumbra
anda
cada vez
desaforado por las calles
a brochazos de tierra
borrándonos los pasos

se nos vuelan los pájaros
los olores
la ropa
se desafina la casa
la memoria se astilla
y hay que poner la pava
preparar unos mates
y esperar
a que se vaya
en unos días
unas semanas
vaya a saber
con…

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En qué pensamos cuando pensamos en fútbol

El filósofo británico Simon Critchley parece tomarse muy en serio aquella máxima de «devolver la filosofía a la calle». Nada le es ajeno, como demuestra en este libro, donde hibrida su amor por el deporte rey con su incisiva mirada filosófica.

El fútbol hunde (o hundía) sus raíces en el sentimiento de pertenencia a un lugar y a una comunidad, y en su momento encarnó cierta idea de utopismo comunitarista y fue parte importante de la cultura obrera: era un deporte de equipo, de asociación, un deporte socialista, donde el conjunto está siempre por encima de las individualidades, por importantes que éstas puedan ser. Los jugadores vienen y van, mientras que los aficionados son el archivo, la memoria del equipo, quienes lo anclan en la historia. Son parte activa del fútbol en tanto experiencia, en tanto colección de momentos. Y entre los recuerdos más queridos y tempranos de Critchley están los de ir a ver con su padre los partidos del Liverpool, el equipo de sus amores, un amor que ha sobrevivido a la infame mercantilización y la desnaturalización que ha sufrido este deporte en las últimas décadas.

Aunando pasión y rigor, análisis y devoción (porque, al fin y al cabo, ¿qué es el fútbol, qué es la filosofía sin entusiasmo?), Critchley se acerca a este fenómeno planetario desde perspectivas de clase, de género, también de estética, y nos ofrece un libro que es tanto un inspirado e inspirador ensayo como un sentido homenaje a este deporte inmortal.
http://www.sextopiso.es/esp/item/404/en-que-pensamos-cuando-pensamos-en-futbol

El Cuaderno

Uno de los recuerdos más presentes del filósofo británico Simon Critchley (Hertfordshire, 1960) tiene que ver con los partidos del Liverpool a los que iba con su padre en Anfield, el mítico estadio del equipo inglés.

 

Al menos en su origen, el fútbol arraigaba en el sentimiento de pertenencia a un lugar y a una comunidad. En su momento encarnó cierta idea de utopismo comunitarista y fue parte importante de la cultura obrera: era un deporte de equipo, de asociación, un deporte socialista, donde el conjunto estaba siempre por encima de las individualidades, por importantes que éstas puedieran ser. Los jugadores vienen y van, mientras que los aficionados son el archivo, la memoria del equipo, quienes lo anclan en la historia. Son parte activa del fútbol en tanto experiencia, en tanto colección de momentos.

Critchley, uno de esos filósofos empeñados en bajar la filosofía a la calle y hacerla…

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