O.R.G.I.A.

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O.R.G.I.A.

Muchas veces a la semana pienso en O.R.G.I.A., desde distintos prismas. Algo así como una pulsión inmediata de asociar muchos momentos con posibles acciones a realizar con el grupo.

Lo primero que pienso al pensar en O.R.G.I.A. es desde el significado del acrónimo (Organización de representación grupal e intervención artística) y la definición diccionario de “orgia” (festín en que se come y bebe inmoderadamente y se cometen otros excesos), como si aquello sirviera de algo para definir el “ente” que es nombrado. Ésta reflexión puede ser muy útil, sobre todo si es vista desde un lugar reflexivo para otorgar cimientos de identidad grupal. En este ámbito, destacaría el origen latino de orgĭa, “fiesta de Baco”, nombre en griego del dios Dionisio, dios de la vendimia y el vino, patrón de la agricultura y, adivinen… el teatro. ¿Es necesario seguir preguntándonos porqué “O.R.G.I.A.”? No lo creo.

Acudo a la memoria y tengo la tentación de revisar las primeras veces de escritura compartida en el grupo de Facebook. La memoria me brinda imágenes del cómo se dio desde una sugerencia a una aceptación y luego a una justificación para en ese momento decidir decir “somos O.R.G.I.A.”. De aquel hecho han pasado casi cinco meses; hemos terminado el seminario de Teatro Sanitario de Operaciones (T.S.O.) que nos presentó y llegamos a una etapa en la cual muchos de los integrantes –por no decir todos– sentimos que debemos hacernos responsables de la energía grupal. Tal vez cruzamos la ansiedad parecida a las preguntas de la adultez “¿qué haré de mi vida?, ¿hacia dónde vamos?, ¿qué queremos?”, preguntas a las que es difícil otorgar una sola respuesta, más si somos un grupo tan numeroso y heterogéneo.


Escribí los tres párrafos anteriores merodeando la medianoche. Los volví a leer y modifiqué ciertas líneas. Y luego de dar una larga vuelta por lecturas cibernéticas, videos, imágenes y otros estímulos que invitan a la reflexión, caigo en gracia que todo lo anterior olvida la parte importante para realizar aquello llamado grupo: el cuerpo. Esto es una bofetada a mi letralidad, al modo de acercar lo indefinible al acceso permitido por las palabras. O.R.G.I.A. no tiene porqué definirse para accionar, O.R.G.I.A. (y en escribir cada letra con su punto hace que aparezca un ritmo corporal en la escritura) brinda que las palabras y las acciones acudan desde la mezcla corporal que asiste. Por ello, intentar definir sus participantes siempre será desde el lugar en que decidamos compartir nuestra presencia. Esto hace de O.R.G.I.A. un espacio abierto a quienes han tenido la intensión de acercarse al lenguaje que buscamos. Escribo esto e inmediatamente me contradigo, porque todos los que participamos del grupo en sí tenemos un lenguaje que brindamos a lo grupal.


Aún no tenemos claro qué es lo que queremos comunicar porque nuestra primera comunicación no es la palabra, sino la presencia. Un grupo de más de veinte integrantes, podrá ser en ocasiones de tres o cuatro, seguirá siendo O.R.G.I.A., porque desde aquellos encuentros saldrá lo expuesto. Entonces O.R.G.I.A. se convierte en un modo de emitir energía grupal, y ese es el primer proceso de construcción, que no sabemos cuándo terminará.


Tener la posibilidad de ser partícipe de un lugar de entrenamiento, investigación, laboratorio, que incluya la diversidad en un sentido exagerado, hace de O.R.G.I.A. un lugar por construir en su totalidad.


O.R.G.I.A. es un pedazo de arcilla que irá tomando forma según las manifestaciones de sus integrantes. Cada uno moldeará un pedazo, componiendo una figura que hablará por sus rasgos, sus texturas, más que por su forma. Porque O.R.G.I.A. es imaginaria, y ahí radica su potencia: es nuestra, y sólo nosotros decidiremos cuándo destruirla.


¿Cambiar? No. O.R.G.I.A. es un juguete rabioso, un marasmo de plumas, un río creciente y subterráneo. La mueve la alegría del libre albedrío, del infante descubriendo objetos fijados. Comete el exceso, la impunidad, el desgarbo de los primeros pasos. Nos permite disfrutar caminar entre nieblas, ya que el temblor de los primeros pasos darán ruta para recorrer las geografías conquistadas. Paso a paso, lentamente. Lentamente.

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